Muchas personas reconocerán de inmediato las auténticas casetas varadero con sus colores característicos, uno de los motivos de postal más populares de Portocolom. Sin embargo, en los últimos años la imagen era muy distinta: fachadas grises, grietas, puertas dañadas. Desde hace pocas semanas, por fin ha comenzado la transformación. La restauración está en pleno proceso y está devolviendo paso a paso una nueva vida a las casetas varadero.